Mis abuelos empezaron con todo este tema de las abejas en la zona de Juncalillo de Gáldar. Cuando era pequeño nos vinimos a vivir a Las Palmas, mi padre tenía vaquerías, en la que era la calle Alejandro Velázquez en la zona de Guanarteme, cerca de las cuarenta casas, y nos trajimos las colmenas para la ciudad. Vendió todo lo que tenía allá arriba y compró 22 fanegadas* en Los Giles. En aquella época le costó sesenta y pico mil pesetas, un dineral teniendo en cuenta que lo que se manejaban eran reales y perras**. Mis abuelos y mis padres extraían la miel en la casa vieja, antes todo el proceso se realizaba en la propia casa, en la cocina y a mano, no había medios como hoy.
Antes íbamos menos preparados, era todo más artesanal. Con estiércol hacíamos un pizco de humo para ahuyentar las abejas y con un saquillo de cebollas nos tapábamos la cabeza.
Al principio hacíamos nosotros mismos las colmenas con restos de muebles viejos, pero después llevábamos la madera a la medida y los carpinteros nos hacían las cajas. Eran medidas estándar que tomábamos de algunas que venían de la península que comprábamos a Cambreleng. Todo se hacía a mano.
Me dediqué toda la vida a la agricultura y las colmenas eran un aporte a la economía familiar. También teníamos un puesto en el mercado donde se vendía todo lo que sacábamos.
La comida es lo que más influye en la abeja y no tenerlas cuidadas y atendidas como es debido, mala cosa. El que tiene un amor que lo cuide y si no que se olvide (risas). Dependemos mucho de la climatología, si no hay lluvias no hay floración, y si no hay floración, no tienen alimento. Cuando esto pasa, hay que ir a darles su propia miel de otras temporadas para que sobrevivan y puedan alimentarse.
Las mejores mieles del mundo son las de Hawai y las de Canarias, comprobado, ¡búscalo en internet! Hay floraciones que son únicas en Canarias, endémicas de las islas. La miel no tiene azúcar pero la gente comete el error de pensar que si, están acostumbrados a la industrial y es lo que pasa. La artesanal está muy valorada, es el mejor sustituto del azúcar, es un producto 100% natural. Antes se usaba como medicina, la compraban para los catarros, ahora la usan como un alimento más. En la alta cocina se usa mucho en carnes, pescados, postres, etc.
La apicultura que se hace en el norte de Gran Canaria no es la misma que la que se hace en el sur ni en medianías. Tenemos una cantidad de microclimas enorme.
Existen tres categorías de mieles: la de costa que va de cero a seiscientos metros, la de medianías que comprende entre los seiscientos y mil y pico metros y la de cumbre que es de ahí en adelante.
El trabajo que les cuesta a ellas producir una gota de miel es grandísimo, hay que saber valorar ese esfuerzo. En épocas de mucho trabajo las abejas viven unos dos meses. En ese tiempo pueden producir algo menos de una cucharita de miel. En cambio, las reinas pueden llegar a los tres o cuatro años produciendo huevos. La abeja vive para trabajar.
También producen propóleo que es un antibiótico natural. Si entra por ejemplo un ratoncillo a la colmena lo matan a aguijonazos y, al no poderlo sacar, lo envuelven en propóleo y se queda como momificado, es un insecto increíble.
Por el esfuerzo que tiene esto detrás es un trabajo que no está pagado, pero uno hace lo que le gusta, yo vivo para las abejas. Si te digo la verdad da más trabajo cuidar una colmena que una vaca (risas).
La importancia de la abeja en el campo es enorme, yo tengo unos contratos que firmé con el cabildo hace 30 años para poner mis colmenas en sus terrenos para ayudar a la polinización cruzada de esas zonas, proteger el medio ambiente, etc.
Fíjate si son importantes que los americanos fletan aviones llenos de colmenas y vuelan de un punto a otro del país para que las abejas polinicen sus fincas. Está demostrado que dan mejores resultados y más cosechas al año.
¡Si las abejas desaparecen estamos perdidos¡

* La fanegada es una unidad de medida tradicional española anterior al establecimiento del sistema métrico decimal. Se utilizaba para medir fincas agrícolas. Proviene del árabe faddãn, que hace referencia a “lo que un par de bueyes pueden arar en un día”.

**La perra gorda era el nombre coloquial con el que se denominaba a la moneda española de 10 céntimos de peseta. Este nombre fue dado en alusión al extraño león (al que se confundía con un perro) que aparecía en el reverso, asimismo, se le llamaba perra chica a la moneda de iguales motivos en anverso y reverso con la mitad de peso, tamaño y valor (5 céntimos).

Fuente: Wikipedia