Johnny Freddy Cejas Montero – 21 – Bailarín

Nací en Venezuela y con dos años nos fuimos a la isla de El Hierro, la familia de mi padre es de allí. Éramos, prácticamente, la única familia sudamericana en la isla con un color de piel diferente y eso marca un poco. Al principio hacía vida en casa, no salía mucho y cuando empecé el colegio fue empezar de cero. Recuerdo que era muy tímido porque no me sentía aceptado, no solo por mi aspecto, sino también por mis gustos: el baile, la música… No me gustaba jugar al fútbol y eso siempre lo relacionaban con algo femenino. Me costaba adaptarme.
Empecé a bailar a los 11 años, siempre de manera autodidacta. Veía videos en YouTube y practicaba todo lo que podía. Mi vida era bastante tranquila pero siempre estaba buscando nuevas experiencias, tenía muchas inquietudes. Soy curioso por naturaleza, quiero aprender de todo y todo lo que pueda.
En el instituto tuve ganas de cambiar mi forma de ser para que los demás me aceptaran, hasta que llegó un punto en que me dije: “me tengo que aceptar a mí mismo”. A partir de ese momento todo empezó a cambiar. El proceso de aceptación fue complejo por el hecho de vivir en una isla tan pequeña con tan poca gente y con la mente un poco más cerrada.
A los 17 años me mudé a Gran Canaria, fue un cambio enorme, imagina pasar de vivir en un pueblo a una ciudad capitalina. Fue un poco difícil al principio, no conocía a nadie, estaba solo. Empecé a estudiar en la universidad Traducción e Interpretación y, casi al mismo tiempo, empecé a tener contacto con el mundo de la danza. Tenía una compañera de clase que bailaba a la que le pedí referencias y me recomendó apuntarme en un proyecto del Ayuntamiento de Las Palmas que se llamaba Across Hip-Hop. Estuve un año y al acabar me sentí vacío, me faltaba algo. Al año siguiente conseguí una beca en la escuela de Natalia Medina y pude conocer a gente del mundillo. Es gratificante poder salir a la calle y conocer personas relacionadas con el baile para poder compartir experiencias con ellas. Conocer a gente que le gustara el baile y que tuviera mis mismas inquietudes me hizo sentir integrado.
La danza y el hecho de estudiar idiomas están conectados. En bachillerato hice ciencias y pensaba estudiar informática pero me gustaba tanto bailar que quería compatibilizarlo con mis estudios. Estudiar idiomas no me costaba, no tuve que esforzarme demasiado, se me dan muy bien y me pude centrar más en la danza que en la propia carrera.
Una compañía alemana vino a hacer un casting el año pasado a Gran Canaria para formar parte de ella y hacer una gira por toda Europa en 2018. Nos hicieron bastantes pruebas, no solo de baile, sino también de teatro.
En principio iban a seleccionar a tres personas, pero visto el potencial que había, eligieron a cinco y yo soy uno de ellos. Me ayudó bastante saber idiomas, en muchas ocasiones tuve que hacer de intérprete con algunos compañeros.
Estoy abierto a que me salga algo fuera y poder tener experiencias nuevas en cualquiera de las ciudades en las que voy a estar pero la ciudad de Las Palmas siempre va a tener un sitio en mi corazón. Fue el sitio donde realmente empecé a ser yo.

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1 Comentario

  1. Pili

    Ole tus huevos, tu te lo mereces y estoy muy feliz y orgullosa por ti. Voy a subir al risco de Jinama y a gritar muy fuerte, miren coño, lo ha conseguido. Disfruta de la recompensa de tu esfuerzo. Un beso muy grande de Pili y Aura

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