Nunca he pensado que a nivel profesional Canarias se me quedara pequeña. La calidad de vida es increíble pero creo que estamos limitados en muchos aspectos. Necesitas trabajar con gente de otras culturas, conocer lugares nuevos, enriquecerte y abrir la mente.
Durante una época me divertía mucho con lo que hacía, pero empecé a notar que prácticamente todo lo que hacía era lo mismo. Hay clientes que no valoran la creatividad y simplemente intentan usarte como una herramienta. No me considero una persona que maneja bien un ordenador o maneja bien un software, al final en cada trabajo que haces intentas poner un poco de tu alma, de tu personalidad y de cómo ves la vida, pero sobre todo de cómo sientes las cosas.
Notaba que esto me quemaba profesionalmente y después de un tiempo, por casualidades de la vida, recibí una llamada y se me presentó la oportunidad de mi vida, ir a trabajar a GoPro.
Cuando empiezas a trabajar en una gran empresa fuera de España piensas que será otro mundo, otro nivel y al final te das cuenta que Canarias, a nivel creativo, no tiene nada que envidiarle. Hay más horas y más calidad de luz que en otros sitios y el buen clima te permite hacer infinidad de cosas a diario, que en sitios como el centro de Europa, no podrías ni imaginar.
En invierno entras a trabajar de noche y sales de noche y no tienes posibilidad de hacer muchas cosas, sobre todo al aire libre y, para mí esto se me hace difícil. Una de las cosas que marcó mi vida tanto personal como profesionalmente fue criarme delante del mar, en un pueblo pequeñito, Agaete. Nacer en un entorno te condiciona para llegar a ser lo que quieres.
Estar en contacto con la naturaleza, jugando con tres piedras en la playa, conociendo el medio que te rodea abrió mi mente.
Creo que es más complicado desarrollarse creativamente si no juegas con la imaginación y es algo que hecho en falta en las nuevas generaciones. Ahora mismo gastan su tiempo delante de una consola, participando de su infancia de una forma pasiva.
A nivel profesional, una de las cosas que más me gusta, es el dinamismo que tengo a la hora de realizar los trabajos, puedo estar una semana grabando un festival en Amsterdam con una banda como Wolfmother y al día siguiente estar trabajando en un helicóptero en algún lugar remoto en el que probablemente pocas personas hayan estado.
El mundo es increíble, es como estar dentro de una película, tener la suerte de dedicarte a lo que te gusta y conocer sitos increíbles. No es solo estar detrás de la cámara, es vivir la experiencia, sentir culturas distintas…, disfrutar de la vida.
Con el tiempo me he dado cuenta que tu vida personal no debe de verse sacrificada por tu vida profesional. Esto no mola nada. La felicidad no la da el dinero, solo te da acceso a otro tipo de cosas, pero no te nutre como persona. Yo estoy súper arraigado a las islas y echo en falta muchas cosas: coger olas, el olor del salitre, el pescado fresco, la humanidad de la gente. Cuando tienes más horas de sol, sin duda alguna eres más feliz.
Volveré, no sé en qué momento, pero volveré.