La decisión de hacerme vegano fue un poco de rebote. Viendo que gran parte de los alimentos que podía comprar no eran todo lo bueno que yo deseaba, decidí empezar a seleccionar mejor lo que adquiría en el mercado. Buscaba productos más ecológicos, fijándome en su procedencia y poco a poco fui desechando la dieta omnívora hasta llegar a una alimentación vegana.
Muchas personas hablan del alto coste económico que supone seguir este tipo de dietas. Yo no me planteo por qué es caro ser vegano, sino por qué es tan barato poder comprar todo tipo de alimentos procesados en el supermercado.
Lo ecológico es, supuestamente, algo menos industrializado con un trato al producto más personalizado y ésto hace que se encarezcan las cosas. Si a eso le sumas que hay una moda por todo tipo de productos BIO y ECO pues se pueden entender esos precios, el mercado manda.
Hay mucha polémica acerca de cómo obtener la energía mediante los alimentos, existen grandes deportistas veganos a nivel profesional. Luchadores como Nate Diaz o Mike Tyson, el velocista Carl Lewis o la tenista Venus Williams. En las olimpiadas de Río hemos visto a Kendrick Farris que es capaz de levantar 362 kg en la prueba de halterofilia. En Canarias tenemos a Alberto Peláez y Fran Godoy, que son compañeros de fatigas y ultra fondistas que hacen carreras de 100 km.
Se puede rendir sin una dieta heredada e implantada hace milenios. Yo con una alimentación como esta puedo dar la vuelta a la isla (Gran Canaria) en bicicleta o correr largas distancias como en la Transgrancanaria. Durante la prueba de 85 km mi cuerpo respondió de manera muy lineal, con buenas sensaciones, no notaba esos picos de subida y bajada como cuando era omnívoro.
La recuperación es más rápida y efectiva, los días posteriores no necesito de mucho tiempo para volver a estar al 100%.
Una dieta de verduras y frutas es mucho más alcalina, se acidifica menos la sangre y como consecuencia fatigas mucho más tarde.
No se trata de la cantidad de calorías sino de la calidad, no es lo mismo consumir 400 calorías de verdura que una cuña de chocolate con la misma energía.
Desde que me hice vegano descanso mejor, duermo más profundo, me encuentro más equilibrado emocionalmente y tengo una mayor capacidad de concentración.
Las verdades absolutas no existen y, como mismo le rebato a los veganos que no todo lo que esté en el supermercado expuesto con letras verdes y en estanterías de madera es ECO o BIO, le rebato a los omnívoros acerca de la fiabilidad de muchos de los alimentos procesados que se consumen debido a la modificación y transformación que sufren. Nada es 100% fiable.
Solo espero que haya respeto de los unos a los otros, el radicalismo no lleva a ningún lado. Los omnívoros llevan siéndolo miles de años y la cadena alimenticia funciona así, pero hay muchas variantes para cambiar tu forma de comer, invito a la gente a que lo pruebe y comparen sensaciones.