Fui nadador de piscina desde muy pequeño, empecé con 3 años y gran parte de mi vida deportiva la pasé en el Julio Navarro, que en aquella época era la UD Las Palmas, que tenía sección de natación.
A los 22 años me retiré y lo dejé por completo pero hace siete que volví a la piscina para llevar a mi hijo a que aprendiera a nadar.
Me encontré con viejos amigos y me metieron el gusanillo.
El cambio de piscinas a mar abierto se debió principalmente a que la piscina me aburre (risas), por eso estuve tantos años alejado de ella.
Me comentaron de hacer una travesía de 12 km y me pareció una barbaridad, pero la hice y la aguanté bien. Me encantó la sensación de nadar en el mar, una libertad tremenda.
Comencé a hacer todas las travesías que se hacían en las islas, así estuve dos años, pero necesitaba algo nuevo, algo que me motivara y, buscando por internet, encontré la travesía en el río Ebro de 31 km. He seguido en esa búsqueda y el 15 de agosto me voy a nadar de Menorca a Mallorca, son 37 km en línea recta pero que por la deriva siempre son unos cuantos más.
Para el año que viene quiero cruzar el canal de La Mancha, que será el reto más importante que me he propuesto. Está planificado para la marea del 29 de Julio al 6 de Agosto de 2017. Sólo un 10 % de los nadadores lo terminan, yo confío en poder hacerlo, pero es el mar quien tiene la última palabra. Es la prueba más emblemática del mundo junto con otras dos en Estados Unidos que forman la Triple Corona: la vuelta a la isla de Manhattan y la del canal de Santa Catalina, California.
Las normas en este tipo de eventos son estrictas, tienes que entrar al mar por tus propios medios e ir de tierra seca a tierra seca, nadar sin neopreno y lo más duro es no poder agarrarte a la embarcación en ningún momento, ni para beber ni para comer. Hay que estar continuamente flotando.
Mi entrenamiento diario es de unas dos horas y media a tres en piscina, unos 8000 a 9000 metros, descansando un día a la semana. Cada quince días salgo a nadar al mar para no perder el contacto.
En el canal la temperatura media es de 14-15ºC, lo normal en Canarias durante el invierno es de 18ºC y un grado en el agua se nota una barbaridad.
Podemos usar una grasa de oveja que se llama lanolina que tapa los poros y conserva un poco el calor corporal, pero así y todo el frío no hay quien te lo quite.
El frío hay que entrenarlo, como te comentaba antes, el agua aquí no baja de 18ºC y busco alternativas. Me meto en bidones con agua y hielo o voy a entrenar a la piscina de Guía que no está climatizada (risas).
Tengo familia y trabajo y esto no deja de ser una afición, pero me quita muchísimo tiempo. Para que te hagas una idea, el miércoles pasado me levante a las 04:00 de la mañana y a las 05:15 estaba en el agua, entrenando para después ir a trabajar.
Motivación y ganas para el futuro no me faltan, pero todo depende de los apoyos que reciba.