Soy Caboverdiana, nací en la isla de San Vicente pero con cinco años mis padres se trasladaron a la isla de Santiago. A los doce años me fui a Portugal y después de terminar el instituto hice la PAU. No pude entrar en medicina y con la nota que había sacado tomé la decisión de estudiar medicina dentaria (odontología) para no perder ese año y seguir estudiando, básicamente porque los tres primeros años son comunes y podía convalidar las asignaturas. Durante esos años en Lisboa siempre me quedó la cosa de estudiar medicina y, como una amiga de Cabo Verde estaba estudiando en Gran Canaria y por aquella época había un convenio Canarias – Cabo Verde para traer alumnos caboverdianos a las islas, decidí intentar hacer la PAU en Las Palmas. Entré en medicina e hice los seis años de carrera en siete por las dificultades iniciales con el idioma. Me costó un poco al principio, entendía bastante pero el canario habla muy rápido y se come muchas letras, aún así lo aprendí rápido.
Al finalizar la carrera no tenía planes a largo plazo, había pagado el curso en Madrid para hacer el MIR y después optar a una plaza, pero estuve un mes de vacaciones en Cabo Verde y me cambió el chip. ¿Por qué no quedarme un año allí y trabajar? Al fin y al cabo hice medicina por su faceta más social: ayudar a la gente. Sentí la necesidad de estar allí. Tuve muchas dudas acerca de mi decisión, me he vuelto tan canaria que me daba miedo irme pero es lo que tienen los cambios.
Nada más llegar trabajaré en el Hospital Dr. Agostinho Neto. Quiero ayudar, volver a mis raíces pero también quiero regresar a Canarias. Yo soy de aquí, me siento canaria. Esto es tan parecido a Cabo Verde y aquí han pasado tantas cosas de mi vida que lo considero mi hogar. Mi transición de adolescente a adulta la viví en la isla y eso me ha marcado, me ha formado como persona.
Mi intención de volver es tan clara que de hecho voy a dejar gran parte de mis cosas en casa de una amiga (risas).