“Empecé mi afición por las palomas a los 8 años en La Isleta, concretamente en La Puntilla, era un barrio con una afición increíble. Debido a mi interés, mi padre puso un palomar y empecé con unas 50. Recuerdo que una vez perdimos un pichón, una bronceada*, apareció a los 3 días y a mi padre se le caían las lágrimas. Vivíamos todo aquello con intensidad, la colombofilia generaba una pasión increíble.
A día de hoy tengo mi raza hecha, hago selección genética sin haber estudiado el tema, basándome en la experiencia. Tengo 3 líneas que son, por así decirlo, el pedigree y unas 280 palomas a las que llamo por su nombre.
Una paloma necesita muchos cuidados, tienes que estar con ellas todos los días, mañana y tarde. Para no venir tengo que estar malo o estar de viaje. Los fines de semana siempre bajo a Patalavaca con la familia y, aún así, vuelvo el sábado a Las Palmas a atenderlas y los domingos de temporada de competición, que es entre febrero y junio, a estar atento a su llegada al palomar.
Lo más importante es educar a la paloma desde pequeña para que entre al palomar. El techo está pintado de rojo para que lo reconozcan y cuelgo unas banderas a lo largo de la azotea para que sepan que están entrenando y no se posen. La bandera del Real Madrid la pongo si quiero que sigan entrenando un poco más. Lo normal es hacerlas volar 45 minutos y si es una hora mejor.
La alimentación se cuida mucho, hay comida de cría, comida de vuelo, se les da mucho millo (maíz). También cáñamo para encender al macho y que pise** a la hembra. En época de viaje le ponemos piedra roja, calcio y sal gorda, pero sólo a los machos porque la hembra si come grano de piedra le provoca poner el huevo antes. Uso mucho limón, les hago un combinado de 16 clases de té, eucalipto, ortigas blancas, miel y algunos ingredientes secretos y lo echo en el agua. Por supuesto tienen sus controles veterinarios con tres vacunas al año. De media, entre comida y medicamentos, supone un gasto de unos 200 euros al mes. Una paloma bien cuidada puede durar 20 años, yo tuve una que se llamaba “El Confital”.
Aparte de todos estos cuidados les suelo poner música canaria que las relaja bastante.
Si tuviera que elegir a mis mejores palomas serían dos que tengo en la actualidad: “Número 1” que tiene 11 años y “Tiene Cosita”.
Para valorar una buena paloma hay que mirar la estructura, el ojo, la cabeza, el plumaje, etc. Por ejemplo “Número 1” tiene once plumas primarias, una rareza, lo normal es que tengan diez.
Como anécdota te contaré que hace años mandé cinco palomas a Tan-Tan (Marruecos) y llegaron cuatro. Cada vez que entraba una, corría y saltaba por la azotea de alegría. Un amigo de la zona me vio y me preguntó qué me pasaba. Al explicarle, lo único que acertó a decirme es que los colombófilos estábamos chiflados. ¡Que lleguen palomas desde esa distancia, 425 km, en un éxito!

* bronceada: paloma de color negra
** pise: aparearse