“ Nací en Estocolmo y a los 3 meses mis padres se trasladaron a Gran Canaria. Mi infancia se desarrolló en la isla pero a los 10 años volví de regreso a Suecia hasta los veinticuatro.
Para serte sincero, en aquellos años no eché de menos Canarias. Disfrutaba de la naturaleza salvaje y bruta de los bosques escandinavos.
Para vivir en una isla aprovecho muy poco el mar, se que esta ahí pero lo ignoro, vivo de espaldas a él. Es curioso pero a pesar de esa relación con el mar, todas las mañanas miro a través de la cristalera para ver si aparece Fuerteventura, con los rayos de sol del amanecer, me parece mágico.”